Néstor Reinaldo X UNODEUNO
Néstor Reinaldo X UNODEUNO
Fragmentos de una mente que dibuja en sombras
por Blanca Calero
Conversamos con Néstor Reinaldo, el artista gallego que dibuja al revés, piensa en sombras antes que en formas y ha creado para UNODEUNO el “Ángel Alado”: una obra que inspira, contradice y redefine el equilibrio entre divinidad y calle.
El espacio huele a historia. Una sala vintage, oscura, silenciosa. Un lugar que algún día fue.
Néstor entra despacio, como quien reconoce un terreno emocional antes que físico. Mira las paredes, escucha el ambiente. “Es muy vintage… pero se nota lo que pasó aquí”, dice. “Aquí hubo emociones”.
Néstor es un artista que observa las cosas desde el reflejo, desde la luz que toca un objeto, desde la sombra que proyecta. Vive atento al detalle, al gesto, a la textura mínima. En su mirada hay técnica, que el llama "tara". Y en su "tara", una especie de locura lúcida, de experimentación vulnerable y valiente.
Su obra más reciente, creada para UNODEUNO, es un punto de inflexión: el Ángel Alado, una figura con alas desplegadas, el Crop Top UNO de UNODEUNO y una intención clara —no ascender, sino quedarse entre nosotros.
Esta conversación es una inmersión en su proceso, su obsesión por la luz, la locura necesaria para crear, y la forma en que encontró en UNODEUNO un espacio donde su sensibilidad encaja sin tener que traducirse. Desmonta su propio método y revela una verdad incómoda: el arte empieza donde se acaba el control.
P. ¿Qué te transmite este espacio?
Néstor - Que aquí pasó algo. Que hubo cultura, emoción. La ciudad se reunía. Este sitio fue importante, y puede volver a serlo.
P. Hablemos del momento artístico en el que estás. ¿Qué obra crees que destac por encima de todas ahora mismo?
Néstor - El Ángel Alado que hice para UNODEUNO. Para mí está por encima de todas. Por su volumetría, luces, sombras, la camiseta… todo. Ahora mismo está volando por encima de cualquier obra que haya realizado. Para mi es el top.
P. ¿Incluso por encima del mural gigante que acabas de crear con Marcos Puhinguer?
Néstor - Son dos formatos muy diferentes. El mural es experimento, textura, macro. El ángel es detalle puro.
P. ¿Alguna vez imaginaste hacer algo tan grande?
Néstor - Para nada. Quería hacer murales urbanos, pero nunca pensé que tendría apoyo institucional para obras así. Cuando ves que confían en ti… te emociona.
P. Sueles hablar de locura como parte del proceso. ¿Qué significa para ti?
Néstor - Locura, humildad y atrevimiento. Sin esas tres cosas no aprendes. No ves. No escuchas. Yo soy muy curioso. Me meto en todo. Lo pruebo todo.
P. Tu obsesión por la luz y la sombra es evidente. ¿De dónde viene?
Néstor - De la carrera, supongo. Estoy todo el día viendo cómo incide la luz, qué proyecta la sombra, cómo cambia una forma. A veces veo una taza y no veo la taza: veo cinco sombras distintas.
P. Dibujas los retratos al revés. ¿Por qué?
Néstor - “Para no fijarme en la cara. Quiero ver trazos, no expresiones. Si me fijo en la mirada, me condiciono. Prefiero engañar al cerebro. Lo giro todo y luego lo vuelvo cuando ya está casi terminado.
P. ¿Qué técnicas te definen?
Néstor - El pastel sobre papel. Lo descubrí probando, gastando, equivocándome. Difuminar con algodón, con los dedos, con discos desmaquillantes… Lo que funcione. No soy purista.
P. ¿Qué te inspira?
Néstor - Caminar. La noche. La música. La calma. Veo cosas todo el tiempo, pero tardo en materializarlas por falta de tiempo. La cabeza va más rápido que las manos.
P. ¿Qué significa la noche para ti?
Néstor - Es mi otro mundo. Silencio, música, concentración. Cuando miro el reloj y son las cuatro… pienso: ‘vale, hora de dormir’. Pero soy nocturno. Es mi mejor momento.
(Si quieres ver la entrevista completa, no te pierdas el podcast TheUNO Voice)
Luz, sombra y una rebeldía que quiere quedarse en la tierra
Néstor Reinaldo (Vigo, 1983) se considera artista autodidacta, nocturno, obsesionado con la luz y profundamente sensible. Combina técnicas tradicionales con una visión contemporánea del retrato y del objeto. Un hombre que dibuja al revés para no caer en la trampa de la expresión. Es decir: uno de los nuestros.
Ha experimentado con murales gigantes, pastel sobre papel, monocromías y formatos híbridos. Su sensibilidad es contradictoria y precisa: cabal y loca, humilde y ambiciosa, técnica y emocional. Es, sobre todo, un observador.
Más que representar figuras, Néstor revela presencias dibujando la manera en que la luz las toca. Su trabajo se caracteriza por la búsqueda de tensión entre lo humano y lo simbólico, una exploración que lo ha llevado desde el espacio urbano hasta colaboraciones con instituciones culturales y marcas independientes. Cada pieza que crea se lleva un fragmento emocional suspendido, un vínculo.
La colaboración con UNODEUNO empezó con una duda. “¿Seguro que queréis que participe yo?”, recuerda entre risas. Nosotros sí. Él no tanto. Y ese es exactamente el punto: no buscamos artistas que se acomoden. Queremos creadores que se contradigan, que no sepan si encajan. Que no quieran encajar del todo.
Nos confiesa que lo que le convenció fue definitivamente el tratamiento de la obra. La dignificación, el despliegue digital certificado, la posibilidad de que alguien descubra al artista a través de una prenda, la coherencia entre arte y moda, la libertad creativa. Le pareció al principio un buque inmenso, caótico y ordenado, como la vida misma.
“Es fresco, es nuevo. Es otra forma de acercar el arte. Alguien compra una camiseta y descubre una historia. Eso me encanta”.
Néstor lo explica con una mezcla de humor y sinceridad: “El ángel quería quedarse aquí. Le gustó el flow de UNODEUNO. Por eso lleva la camiseta. Por eso no abre las alas del todo”. No se eleva. No se escapa. Y en esa decisión está su rebeldía. La obra representa un equilibrio extraño: divinidad bajada a tierra, poder controlado, rebelión desde la calma.
El movimiento de la tela, la piel, las alas… todo está pensado desde la física de la luz.
“No quería un ángel elevado. Quería uno cercano. Uno que mira desde arriba, pero se queda abajo”.
Técnicamente es un trabajo en cuatro bloques: la camiseta y su peso en el cuerpo, la tela inferior flotando con el viento, la piel tratada con delicadeza, las alas difuminadas al tacto. Minucioso, íntimo y, sobre todo, profundamente emocional. No hay simbología barata. No es espiritual. No es religioso. No es redentor. Es un ángel cansado de las alturas, que elige la humanidad porque sabe que arriba hace... frío.
Hay un punto en el que Néstor se vuelve especialmente honesto. Admite que cada cuadro que hace le da pena venderlo. Que incluso el mural gigante que pintó recientemente con Marcos Puhinger lo picaría para llevárselo a casa, si pudiera. Crear le da sentido, pero desprenderse le duele. Esa contradicción es una parte esencial de su sensibilidad, y también un puente natural con la filosofía de UNODEUNO: la idea de que las obras tienen vida, movimiento, recorrido.
La elección del Crop Top UNO de UNODEUNO no fue un gesto estético ni un guiño fácil a la marca: fue una decisión estructural. En su mirada, esa prenda no funciona como accesorio, sino como un elemento que prolonga la anatomía del personaje y dialoga con la luz del cuadro. El top encaja en su obra porque no compite con la figura, sino que la acompaña; porque su caída, su rigidez y su forma permiten que la sombra se despliegue justo donde él necesita narrar volumen. Para Néstor, ese top no “viste” al ángel; lo ubica. Lo hace terrenal. Lo ancla a nuestro mundo con naturalidad. Era la prenda que completaba el gesto de quedarse aquí abajo.
Néstor NO habla de sí mismo como un genio, ni como un iluminado. Habla como alguien que quiere entender, aprender, probar, equivocarse y seguir creando.
Quizá por eso encaja con UNODEUNO: porque ambos creemos en el gesto íntimo, en la historia detrás de la pieza, y en la idea de que el arte y la moda—como la luz— se vuelven reales cuando tocan algo en los demás.
Fuentes
- Podcast TheUNO Voice con Néstor Reinaldo.
- Biografía oficial y trayectoria: